Tecnoestrés y riesgo mental en cuarentena, el problema de depender de la tecnología en teletrabajo y vida personal. Atendiendo a la definición del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el trabajo (INSST), refiere al estrés específico derivado de la introducción y uso de nuevas tecnologías en el trabajo.

 El tecnoestrés conlleva efectos psicosociales negativos, que repercuten en la persona y su intorno. Se deriva de una mala adaptación al interactuar con las tecnologías de manera saludable, y conviene en tiempos de confinamiento especial atención. En la medida que algunos perfiles laborales permiten, a priori el teletrabajo, hay que entender que como proceso no es pasar de trabajar en oficina a estar en otro lugar. El libro Telework in the 21st Century. An Evolutionary Perspective refiere a como afecta a la salud mental en al menos dos maneras:

Aumenta la ambigüedad de roles y disminuye la recuperación del trabajo. Ambos factores mediadores pueden conducir a un mayor nivel de fatiga y, por lo tanto, aumentar el riesgo de agotamiento.

Los efectos negativos parecen estar mal compensados por un menor estrés de rol y una mayor autonomía. Tales hallazgos son especialmente importantes en el caso del teletrabajo ocasional. Esta situación no deja espacio para la recuperación del trabajo y, por lo tanto, crea una sensación de disponibilidad constante, incluso si los contactos reales relacionados con el trabajo fuera de las instalaciones del empleador siguen siendo bajos.

Tal como comenta Laura Ripani, en el post Coronavirus: un experimento de teletrabajo a escala mundial, dependiendo de las lecciones aprendidas durante la pandemia, veremos a corto plazo cómo las relaciones de trabajo pueden adaptarse a nuevos escenarios. Sin embargo, como toda transición acelerada, presenta una falta de regulación y requiere ajustes en la gestión.

Gestión del tecnoestrés y riesgo mental en cuarentena

Ante la situación actual, de incertidumbre conforme el tiempo que duren medidas de distanciamiento social, hay que prepararse para gestionar el tecnoestrés. El progresivo deterioro en la capacidad de responder a las demandas de trabajo, y la preocupación por mantener un equilibrio personal en casa, pueden producir daños en el tiempo y una falsa baja productividad que genera sensación de malestar.

Del modo que en primer momento se persigue mantener objetivos previamente establecidos en el marco organizacional, hay que actuar sobre un escenario complejo.

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